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Una
de las grandes desconocidas en Windows XP es la pequeña
utilidad msconfig. Esta aplicación nos permite
controlar muchas de las opciones del arranque del
sistema mediante una interfaz gráfica y sin tener que
recurrir al engorroso Registro.
Para
sacar provecho de la misma, tan sólo tendremos que ir
al menú de Inicio, seleccionar Ejecutar y luego
escribir el comando msconfig. Al hacerlo, nos aparecerá
la ventana de la aplicación, con diferentes pestañas.
En primer lugar, nos encontramos
con la sección General, en la que podremos seleccionar
el tipo de inicio y los ficheros a utilizar durante el
mismo, e incluso realizar una restauración del sistema.
Las siguientes pestañas se dedican a la configuración
de los ficheros "system.ini", "win.ini"
y "boot.ini", que utiliza Windows XP en cada
arranque. Asimismo, es posible activar o desactivar
todos los servicios disponibles con la instalación del
sistema, además de aquellos que inician automática o
manualmente otras aplicaciones. Notificación de
sucesos, conexiones de red, programador de tareas o
servicios Terminal Server son algunos de los que
podremos modificar activando o desactivando sus
correspondientes casillas. La última de las pestañas
también resulta muy útil para configurar las
aplicaciones y utilidades que se inician con la máquina,
algo que normalmente modificamos con Regedit. Así,
podremos desactivar el inicio de los tradicionales
programas antivirus o aquellas aplicaciones multimedia
que quedan al tanto de la inserción de un nuevo
compacto de música. La pestaña "boot.ini" es
particularmente práctica si tenemos más de un sistema
operativo instalado.
En realidad, las opciones a las
que hemos tenido acceso pueden ser también modificadas
fácilmente desde las Propiedades del sistema de XP
("Windows+Pausa" y luego Opciones
avanzadas/Inicio y recuperación"), pero también
es factible realizar los cambios desde esta pequeña
joya que muchos usuarios desconocerán.
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