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Si
seleccionamos las Propiedades de MI PC encontraremos en
la pestaña Avanzada el acceso a las opciones de
rendimiento.
Pulsando
sobre configuración encontramos en primer lugar la
pestaña Efectos visuales, cuyos valores relacionados
con el aspecto gráfico del sistema, animaciones,
efectos podemos configurar a nuestro antojo teniendo
siempre en cuenta la potencia de nuestro equipo y
sobretodo de nuestra tarjeta gráfica. Windows XP nos
ayudará a determinar las opciones, incluyendo ajustes
predeterminados para obtener la mejor apariencia, el
mejor rendimiento o un tercer apartado en el que Windows
evaluará las características de nuestro equipo y
actuará en consecuencia. No obstante, en cualquier caso
podremos personalizar los ajustes desmarcando o marcando
las casillas que enumeran cada uno de los elementos.
En este
mismo panel encontramos la pestaña Avanzada, cuyo
cometido es definir la respuesta de las aplicaciones y
del uso de memoria, ofreciendo para ello dos posibles
valores. En el primer cuadro, podemos optimizar el
rendimiento del sistema para los programas, de forma que
la mayor cantidad de ciclos de reloj del procesador
vayan a parar a la aplicación que se ejecute en primer
plano, a costa de un menor rendimiento en las
aplicaciones que funcionen en segundo plano. Si
configuramos este ajuste para optimizar los servicios en
segundo plano, distribuiremos el tiempo del procesador
entre todos los programas con la misma prioridad, de
forma que dará igual cual de ellas se encuentre en
primer o segundo plano.
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